En este momento estás viendo Va amaneciendo

La obra no funciona como una simple colección de poemas, sino como una secuencia orgánica en la que los textos dialogan entre sí. Desde el inicio ya se advierte al lector que no busque “ritmo o rima fáciles” ni una lógica discursiva directa, sino una deriva onírica y evocadora donde la palabra opera más por resonancia que por argumentación. La naturaleza no aparece como paisaje decorativo, sino como espejo metafísico. El mar, especialmente recurrente, funciona como símbolo de origen, destino y continuidad: “Y el mar… Posar el pie desnudo / en la arena, esperar la ola liberada ya del peso / de la significación mas guardando, / como ha de ser, el sentido del mar. // Tal como le ha de suceder / –camino hacia la Nada– al hombre que se aleja”.

El autor produce imágenes de gran poder evocador (la niebla como memoria, el árbol como depósito del tiempo, las cosas domésticas como configuradoras de la identidad) y proporciona al proyecto una voz estable, reconocible y fiel a la obra, dotándola de un un clima emocional constante.

Poco ha sido cuanto he donado; mi verso y mi camino, mi duda y mi pasión han sido para aquel que no existe acaso, para aquella que acepta la verdad de su corazón; para el que ansía y el que habita en la nieve. Al fin, aún sin destino, desde mí he sido entonces en todo aquello que es una forma de fe, una suerte de debilidad y entrega que he compartido con la sombra. Ahora bien, ¿Quién de vosotros tendría la libertad de decir que no hay nadie en la sombra?

Sería necesario tener un corazón de verdad, a la altura de las rocas, para decir con propiedad qué se espera cuando la luz muere y se extiende el silencio.

Género: Verso
Lengua: Castellano
Editorial: Zadar
Año: 2024