En este volumen, el escritor actúa como un mediador entre la realidad visible y la invisible, como un vigía del tiempo. Vivir es devorar tiempo, según evocan numerosos aforismos suyos (“El tiempo, cuyo único fin es suprimir” o “El tiempo: el vigilante”, en Cuentas del tiempo, 1994), y el tiempo todo lo consume y la única forma de rescatarlo y hacerlo infinito es inmovilizarlo y suspenderlo mediante la escritura, un instrumento capaz de ordenar el tiempo y eternizarlo.
Para Martínez-Conde tanto la persona como la realidad, sometidos a la discontinuidad del tiempo, están en constante movimiento y transformación, por lo que nuestra percepción humana del tiempo lineal y sucesivo es una patraña, al igual que la idea de un yo y de una realidad unívocos y permanentes. “Nadie se baña en el mismo río dos veces” como sugiere el mito de Heráclito, fuente de inspiración del microrrelato titulado “Casi París”. Y a las reflexiones conceptuales vienen a sumarse los frecuentes guiños metaliterarios, otra forma de diluir las fronteras entre la narración y el discurso ensayístico. No en balde, el texto “Escribir”, puede leerse como una poética del microrrelato y “Ruby” y “Climatología” aluden a la necesidad de poder contar con un lector cómplice dispuesto a reconstruir por su cuenta lo que apenas está sugerido. No hay que olvidar que tanto si son textos realistas como surrealistas (lo onírico está presente en varios microrrelatos) el autor privilegia los momentos climáticos de gran intensidad, los instantes que se dilatan hasta el infinito, lo que supone llevar la tensión y la omisión hasta el extremo.
Irene Andres-Suárez (Las lecturas de Guillermo)
El río, por alguna razón oculta, era distinto. También el sol era distinto aquella mañana de domingo donde la gente se movía casi con placidez, lejos de cualquier ansia de lugar. Era bueno –o daba por bueno– lo que constituía su entorno, sus lugares comunes de ciudad, y eso era suficiente.
El agua no era la misma –el agua del río nunca es la misma, nos ha dejado dicho Heráclito para enseñarnos algo superior, que cada cual ha de descubrir para conocer y afianzar su libertad– pero la luz nos descubrió el erguido y orgulloso y dominante castillo, nuevo y perenne… de Liubliana.
Eso sí: cambió el escenario teatral, pero no el sueño de ir sobre el agua, siempre distinta….
Género: Microrrelatos
Lengua: Castellano
Editorial: Zadar
Año: 2018 (Reeditado en 2024)
