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Un año en la vida de la antigua Grecia (La vida cotidiana y la preparación de los Juegos Olímpicos), de Philip Matyszak. Crítica. 2024

La palabra Grecia como rememoración equivale a sosiego comprensivo, a cultura de la distinción, a un si es no es de dependencia aceptada como signo de soledad y Destino. En fin, Grecia como un bien.

Claro que el humano también necesita de asueto y descanso de todas aquellas tareas que le suponen esfuerzo y sacrificio, por eso “todas las ciudades, pueblos y aldeas de Grecia (hoy, tal vez habría que cambiar los términos y decir ‘todos los gobiernos que se precien’) cuentan con un calendario propio de festivales y juegos ya fuera para celebrar el comienzo del año, el fin de la cosecha (política, un ejercicio no siempre incruento, de esfuerzo permanente), algún aniversario importante(…) “A lo largo de los siglos, la importancia de algunos festivales fue aumentando poco a poco (en lenguaje actual, ‘significativamente’, parodiando el contenido de este libro ameno, oportuno y documentado, amén de oportunista por olímpico) y a ellos (volvemos a la parodia actual) empezaron a acudir no solo los lugareños, sino también turistas (enormes cantidades) que en ocasiones llegaban (de otros continentes a recorrer cientos de kilómetros para asistir”...

He aquí una narración antigua muy bien documentada y amena como exposición activa, respecto –a modo de parodia– de los recientes juegos Olímpicos y parisinos de la actualidad; refrendo, una vez más, del rico cambio de los tiempos.

Medio de comunicación: Todoliteratura

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