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A orillas del tiempo, de Fernando Wulff. Siruela. 2024

Invitación al diálogo histórico, al conocimiento como viaje, y en ello la advertencia necesaria: “Tres miradas y tres viajeros –Trajano, Gan ying y Sahaveda, personaje de la épica india–, servirán en este libro para corporeizar en toda su plenitud una esfera compartida que canta a muchas voces, tan diversas como las fuentes documentales utilizadas para escribirlo: estatuas, tesoros, monedas, contratos, discursos, debates, poemas, manuales sobre el Estado, la buena vida o la salud, reflexiones sobre la condición de las mujeres, intentos de medir el mundo…” Como escribe el propio Wulff “en estas páginas están los habitantes de una única bola contenida en una improbable burbuja que surca el espacio. Nuestra historia no es que refleje esa unidad, es que es esa unidad”.

Todo un viaje, pues, espera al lector como ejercicio de curiosidad griega, como principio de armonía. Herodoto elevado a la moderna potencia: “Como he señalado, en el continente eurasiático no hay obstáculos serios que impidan la comunicación por tierra, en particular en sus zonas septentrionales en contraste, por ejemplo, con América o África. En este sentido, se ha relacionado este componente y otro no menos importante, la posibilidad de experimentar en la adaptación de plantas y animales domésticos, y de hacerlo entre Lisboa o Hamburgo y Pekín, digamos, con el desarrollo temprano de grandes culturas y otros factores que han contribuido a convertirlo en el protagonista más destacado de la historia del mundo”...

El libro en sí, considero, no es sino una invitación a la comunicación –sea del tipo que fuere- como vehículo de socialización, como vinculo de futuro. A sabiendas de que el animal-hombre ha tomado posesión de las tierras habitables, hoy todas ellas prácticamente conocidas, el libro, este libro, es un propiciador.

Medio de comunicación: Todoliteratura

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