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El tiempo perdura y no el hombre. El tiempo, entonces, anuda hacia sí cuanto sea reflexión acerca de su naturaleza. Jamás contraviene cualquier alusión a él. Ese es su poder, su no-respuesta. Lo que realza su evidencia y con ella nuestro sometimiento.
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Vedlo, imaginad el magno y subyugante escenario de la mar ante sí y la ensoñadora incitación a la aventura que las Nuevas Tierras ahora conocidas suscitan en la imaginación del héroe. ¿Qué gloria no depararían las nuevas hazañas a su nombre? ¿Qué nuevos gobiernos a Sancho como premio a su fiel compañía?

¿Ha deseado en algún momento don Quijote de la Mancha, el de la triste figura, ver el mar? O, mejor sería preguntar, dada la condición soñadora y apasionada
de su raciocinio: ¿ha deseado sentir el mar? En el libro jamás se alude a tal circunstancia, que bien pudiera llegar a ser eterna, como el propio texto, si en el tal hubiera quedado reflejada alguna expresión manifiesta en ese sentido…

Género: Ensayo
Lengua: Castellano
Editorial: Sociedad Española de Estudios Humanistas
Año: 2024