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La mirada del artista (una nueva aproximación al arte). Lincoln Perry. Siruela. 2024

Ha de entenderse como un bien, estimo, que si no somos nosotros quienes nos acercamos al arte por razón de cualquier voluntad, es el arte quien nos ha de reclamar para sí (en el fondo, para nosotros mismos) pues no debería resultar exagerado —a tenor de la experiencia histórica del individuo— el considerar que el arte constituye una forma de religión (más o menos laica), de ser espiritual.

Al tiempo, convengamos que si bien la mirada del artista propicia el nacimiento, es la mirada del observador quien dota de contenido (o contenidos) dspués a la obra. Quepan, pues, las dos consideraciones

Un pasaje del libro —de escritura abierta, clara, didáctica y ‘responsable para con la realidad a la que alude’— nos ayudará a adentrarnos en una forma de percepción que resulta explícita: “…solíamos bromear diciendo que nuestro profesor hacía dormir a sus hijos leyéndoles pinturas. Es evidente que respondemos de maneras muy distintas a esas dos actividades: el impacto de un libro es acumulativo, y el conjunto solo es comprensible tras un proceso relativamente largo; el impacto de una pintura, en cambio, es inmediato, en el sentido de que percibimos su totalidad de una vez y luego recorremos sus contenidos más o menos despacio, según nos apetezca”…

Se hace agradable y vinculante la lectura de este libro, muy derivado del conocimiento, por cuanto el lenguaje se desarrolla con una fluidez que, siendo alusiva por su interior estético, no se aleja de la comprensión real, factible, del hecho de propiciar la significación real en un estadio sencillo, primigenio, natural en cuanto deriva de la emoción innata y la apreciación de la poesía que la realidad real posee o pueda poseer.

Medio de comunicación: Letralia

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