Li Po y la melancolía
Quizás el poeta no ha asumido todavía del todo su condición de cantor. Pero así al menos es como la naturaleza y el corazón de los hombres le conminan a ser: un cantor, un ser distinguido por cuanto, estando en posesión de las palabras (que hacen significativas las cosas y ahondan en los sentimientos) y del ritmo que propicia el canto (por medio del cual pueden llegar al cielo y al más alejado corazón la compañía de aquel que ama), él es el único que puede añadir vida a la vida: esto es, esperanza, alegría. Él puede propiciar hasta en el más humilde los sueños más aventurados, allí donde es posible la felicidad, aunque esta pareciera quimérica y lejana…
¡Pero el canto —se dicen el hombre y la mujer, juntos— es tan sencillo y fácil de entender y su mensaje está tan lleno de verdad y armonía…! ¡El canto del poeta verdadero es tan agradable a los sentidos: a cualquier hora del día o de la noche, en cualquier estación!
Medio de comunicación: El Cuaderno
