Narrativa esencial I. Ramón J. Sender. Editorial Biblioteca Castro. 2025
No recuerdo de nuestro autor tanto su militancia social, su preocupación humana en la consideración de lo humano como protagonista, que sí (no hemos de ignorar la época trágica, esencial, un mucho delictiva de la España en que vivió) sino, y al rememorarlo me cautiva todavía, el pasaje donde, en su cuestística, narra el encuentro sexual accidental de dos viajeros, extraños entre sí, en una estación de tren.
En la narración sobria, clara, con raíz de vínculo humano, ella y él van acordando poco a poco, a través de la palabra elegida y consciente, un encuentro real, íntimo, que se vendrá en consumar en un alquiler pasajero, en un lugar no lejos de su estación de tren de encuentro.
Para el caso, me digo, valga cualquier hipotética estación, cualquier lugar de encuentro íntimo, pero sí la destilada delicadeza y pudor con que los protagonistas se van tratando no para una consumación orgásmica al uso sino como, a través de una destilada alusión a una idea del amor (a una idea de soledad, que acaso sea lo mismo) anudan sus voluntades saliendo más limpios desde sí, para sí, de aquel fortuito y consentido encuentro. Limpio porque habían querido entender a partir de un encuentro amoroso: conocieron en su interior de sus soledades, de su sociedad con algo de nociva perversión de los sentimientos…
La verosimilitud está, pues, en el lenguaje. Un bien preciso y sólido que Sender ha utilizado con convicción y profesionalidad. Una formalidad literaria que puede, por ello, alcanzar la virtud de la narrado como una forma de destino, de fidelidad humana.
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