Remedios para la vida, de Francesco Petrarca. Acantilado. 2023
Recoge este pequeño y precioso libro alguno de los ‘remedios’ aportado por Petrarca (estudiante de leyes, por cierto, en Montpelier y Bolonia; como si tuviese ya, por ello, advertencia contra los males que puedan acuciar al hombre en las distintas circunstancias que le han de visitar en vida), y sin tener que servir de ejemplo, sí pudiera serlo en cuanto a la calidad de la recomendación o enmienda moral que en él se expone en relación con el daño recibido y que se considera injusto.
El caso sobre el que se pretende dilucidar en procura de solución, lo exiguo de la casa propia, viene planteado a modo de diálogo donde el Dolor se expresa con reiteración: Primero dice, ‘vivo en una casa muy pequeña’; luego, ‘tengo una casa muy estrecha’; más adelante, ‘mi casa es pequeña’. Más adelante, puesto en la insistencia, el Dolor vuelve a su queja: ‘tengo una casa estrecha, pobre y ruin’, a lo que la Razón responde, puesta ya de manifiesto la queja y la sumisión insistente del quejica: “Sus paredes te preservan de los ladrones, de los vientos y de los fastidios del vulgo, que son peores aún; su tejado te protege del frío, del calor, del sol y de la lluvia. Las torres altas son para que las habiten los pájaros; las casas grandes, para la soberbia; las muy adornadas, para la lujuria; las muy bien provistas, para la avaricia. La virtud no desprecia casa alguna, salvo si está ocupada por los vicios”…
En fin, el libro, nutritivo, simpático, moral, inteligente y previsor que nos entrega Petrarca no pudiera, creo, considerarse un a modo de ‘Relox de príncipes’ tal como unos años más adelante (siglo XV y más) habían de aparecer como textos instructivos en procura y ayuda de una buena labor para el gobernante, sino, antes bien, acaso como una ‘Mínima moralia’ de la oportunidad de convencerse más con lo que uno tiene que no alardear de queja permanente.
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