Contra la actualidad. Albert Lladó. Galaxia Gutenberg. 2024
El tema-asunto va de “inteligencia artificial”. Pero, de verdad, ¿no resulta inoportuna, por no decir impertinente, una expresión tan falsamente formulada por implícitamente alusiva? ¿Quién, y bajo qué intereses, pretende alejar (ignorar) el viejo y sabio axioma: “Conócete a ti mismo”?
Existe hoy, a través de las máquinas, una forma de interpretar la realidad mediante un orden, aleatorio, de acumular datos obtenidos —maquinalmente— para dar respuesta a muchos de los posibles supuestos consultados. Luego, previa consulta, un tal algoritmo se encarga de mezclar palabras para aproximarse a una respuesta material lejos de cualquier contenido de los que avalan, en sentido de lenguaje significativo-especulativo, la expresión inteligencia (y su valor ontológico).
¿Ha oído usted, lector, asociar en algún momento la palabra duda a la palabra máquina? Sí se ha asociado a la respuesta racional, a cualquier valor relativo a la filosofía, a tantos actos del vivir; no a la máquina. Leemos oportunamente aquí (página 21): “Anuncio, luego existo. Hemos canjeado la máxima cartesiana, que defiende la duda como principal método filosófico por una cultura de la proclamación constante, continuada” (a la manera del vendedor habitual, irredento siempre, dentro de la mecánica de comportamiento mercantil, fingido y no, del hombre). “Pronto eso caducará. La obsolescencia programada es el verdadero invento. Funciona mejor que ningún otro. Impacto, luego existo”…
El hombre será el beneficiado tal como lo ha sido a lo largo de la historia gracias al esfuerzo, al intelecto humano. Pero respetemos cada campo en su lugar, sin perversiones humano-máquinas innecesarias cuando no deformantes.
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